PROCESIÓN PENITENCIAL

JESUS DEL GRAN PODER

55 AÑOS DE RELIGIOSIDAD Y CULTURA

En el año de 1961, el Padre Francisco Fernández (+), propuso a la Comunidad religiosa la creación de una “nueva devoción Mariana” en el templo franciscano. La propuesta inicial fue la de montar un altar para la Virgen de Fátima con una imagen contemporánea. Ante esta propuesta, el sacerdote e historiador Padre Agustín Moreno sugirió que se impulse dicha devoción, no a la imagen de la Virgen si no más bien a la imagen de “Jesús Nazareno” , que se encontraba ubicada en la sacristía del templo. El argumento fue que si la imagen iba a ser colocada al interior de la iglesia, con un predominio del estilo barroco, pues entonces la imagen debía ser acorde a la época y que además contenga un gran valor simbólico para los fieles quiteños.

El padre Agustín, además, sugirió cambiar el nombre de la imagen (Jesús Nazareno) por el de “Jesús del Gran Poder”, en honor a su similar que se encuentra en Sevilla – España, y que además pertenece a la misma época, siglo XVII.

La comunidad Franciscana de Quito de ese año encargó al Padre Francisco Fernández impulse esta nueva devoción que inició oficialmente el 16 de febrero de 1961.

El padre Fernández realizó una labor extensa para dar a conocer a la ciudad el nuevo culto, hizo labor en los mercados y en otras iglesias franciscanas del Ecuador con este fin. De igual manera los púlpitos fueron usados para promocionar este objetivo.

En el año de 1963 se construyeron las andas de “Jesús del Gran Poder” y de la “Virgen Dolorosa” con sus respectivos aditamentos, hasta hoy existentes.

Alrededor de esta nueva devoción, aparecieron algunas manifestaciones de carácter cultural que sirvieron para consolidar el culto. Se organizó la Banda “Jesús del Gran Poder”, banda de pueblo que constituyó, durante algunos años, una de las más tradicionales de Quito. Se creó la emisora “Jesús del Gran Poder” al igual que la radio “Francisco Stéreo” con el único fin de difundir el mensaje franciscano. Así como también se adoptó, este nombre, para la famosa Feria Taurina que funcionó hasta hace pocos años.

Este culto se promulgó con la famosa Procesión Penitencial que lleva su nombre y que se realiza desde hace 55 años el Viernes Santo de cada año. La presencia de fieles se consolida cada vez más, llegando a un número aproximado de 70 mil personas quienes participan en esta procesión. Esta manifestación ya no es solamente de carácter religioso, si no además, es acogida como un recurso importante para el desarrollo turístico en época de Semana Santa. La Procesión es considerada Patrimonio religioso y cultural intangible de la Nación .