EL PAN DE SAN ANTONIO – La pobreza evangélica

La pastoral del Pan de Antonio se realiza todos los días sábados. El ingreso se da por el Colegio San Andrés de la Comunidad de Frailes Menores del convento de San Francisco de Quito.

Son muchos los voluntarios que asisten asiduamente a este encuentro de fraternidad, en donde el amor por los más pobres, se traduce en entrega de alimentos, ropa y agasajos especiales en festividades.

De acuerdo con la vida y la predicación de Jesús de Nazaret, de la Iglesia primitiva y de los Santos Padres, la pobreza evangélica supone la actitud ideal del cristiano ante los bienes materiales, viviendo con sencillez y sobriedad, compartiendo generosamente con los necesitados, no acumulando riquezas que acaparan el corazón, trabajando para el propio sustento y confiando en la providencia de Dios Padre. Esta forma de pobreza puede y debe adoptar innumerables formas según los tiempos y las circustancias de cada uno, pero siempre supone unas exigencias fundamentales como seguimiento de Jesús, para alcanzar la verdadera libertad cristiana, la paz y la alegría en el Espíritu, como han aconsejado los maestros espirituales de todos los tiempos. Es necesario aclarar que esta forma de pobreza evangélica nada tiene que ver con la miseria, la indigencia y la marginación, que degradan la condición del hombre como hijo de Dios, y que son males contra los que debemos luchar denodadamente.